Una gran manifestación con participación mayoritaria de personas venidas desde los Andes para exigir la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, derivó este jueves en Lima en violentos enfrentamientos con las fuerzas del orden.

Al mismo tiempo, en Arequipa, segunda ciudad de Perú, un manifestante murió y otros 10 quedaron heridos durante una batalla campal entre las fuerzas del orden y un millar de indignados que a punta de pedradas intentó tomar por asalto el aeropuerto, siendo repelidos con gases lacrimógenos.

En Lima, las autoridades desplegaron «11 mil 800 efectivos en las calles para el control de disturbios, más de 120 camionetas y 49 vehículos militares, y también la participación de las fuerzas armadas», aseguró el jefe de la Región Policial Lima, general Víctor Zanabría.

Diversos negocios aledaños a la ruta de la marcha fueron cerrando conforme avanzaba el día y algunos cubrieron con maderas las vitrinas para evitar ser blanco de eventuales ataques de vándalos.

Por la noche un incendio estalló en un antiguo edificio de cuatro pisos semideshabitado cerca a la plaza San Martín, donde se agrupaban centenares de manifestantes.

El jueves se conoció la muerte de un segundo manifestante herido de bala horas antes en el tórax cuando se manifestaba en Macusani, región de Puno, informó a la AFP la Defensoría del Pueblo. El miércoles una mujer murió también de un balazo en el marco de las protestas en esa misma ciudad, donde una turba quemó una comisaría y un local judicial.

Los aeropuertos de Cusco y de Arequipa suspendieron sus operaciones por seguridad.

El servicio de ferrocarriles entre Cusco y la ciudadela inca Machu Picchu, joya del turismo de Perú, también se suspendió, informó la compañía operadora.

«Tomar Lima»

Los manifestantes reclaman la renuncia de Boluarte y la convocatoria inmediata de elecciones.

«En Lima, la lucha tendrá más peso. Cuando nos reprimen en nuestras regiones, nadie lo menciona», aseguró Abdón Félix Flores, de 30 años, un campesino que se dice listo «a dar su vida». Salió el domingo de Andahuaylas, epicentro de las manifestaciones en diciembre, para llegar a Lima el martes.

El secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), cuya organización está detrás de la marcha, pronosticó una protesta de larga duración hasta la dimisión de la presidenta.

«Las marchas continuarán. Todas las regiones del país han dicho que no regresarán a su lugar de origen mientras no renuncie Dina Boluarte», dijo a la AFP Gerónimo López, líder sindical.

Aunque el gobierno decretó el domingo un estado de emergencia por 30 días en Lima, Cuzco, Callao y Puno, lo que permite la intervención de militares, el dirigente sindical precisó que «no hay autorización de la policía, nunca se pide autorización para una manifestación social, no es una obligación».

Traición

Perú vive intensas protestas desde que el 7 de diciembre fue destituido por el Congreso el presidente izquierdista Pedro Castillo y arrestado por un fallido golpe de Estado con el cual intentó cerrar el Parlamento, gobernar por decreto y convocar a una Asamblea Constituyente.

La crisis también refleja la inmensa brecha que existe entre la capital y las provincias pobres que respaldan al presidente Castillo, de origen indígena, y que veían en su elección una forma de revancha contra el desprecio de Lima.

La presidenta Boluarte llamó a la calma el lunes: «Sabemos que quieren tomar Lima por todo lo que está saliendo en las redes el 18 y 19, yo los llamo a tomar Lima, sí, pero en paz, en calma».

Boluarte era la vicepresidenta de Castillo, a quien reemplazó según establece la Constitución, y proviene del mismo partido, pero es vista como una «traidora» por los manifestantes.

Con información de AFP

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