El funcionario no quiso comentar sobre “casos individuales” y señaló que es el Departamento de Inmigración quien decide sobre los visados de entrada a la ciudad, perteneciente a la República Popular China pero con frontera propia en virtud del estatuto de gobierno posterior a la descolonización, a finales de los años 90.

El controvertido investigador, que saltó a la fama a nivel mundial en 2018 tras afirmar que había conseguido crear bebés manipulados genéticamente para resistir al VIH, aseguró recientemente que su intención era llevar a cabo investigaciones de edición genética en la excolonia británica utilizando inteligencia artificial.

He, profesor de la Universidad Sureña de Ciencia y Tecnología de la ciudad suroriental china de Shenzhen hasta su despido en enero de 2019, fue condenado en diciembre de ese año a 3 años de prisión por su experimento.

Del experimento de He, llevado a cabo mediante la técnica de edición genética CRISPR/Cas9, nacieron tres bebés: en 2018, dos gemelas llamadas Lulu y Nana, y el año siguiente, otra llamada Amy.

En su última aparición pública, en una conferencia en la Universidad de Hong Kong en noviembre de 2018, el científico se mostró “orgulloso” de su trabajo y recalcó que su estudio no tenía el objetivo de eliminar enfermedades genéticas sino de “dar a las niñas la habilidad natural” de resistir a una posible futura infección del VIH.

El escándalo llevó a las autoridades chinas a revisar sus normativas al respecto de la modificación genética en humanos, que ahora exigen una aprobación de nivel nacional para investigaciones clínicas en ese campo o en otras “tecnologías biomédicas de alto riesgo”.

Asimismo, el Gobierno chino publicó nuevas directrices de reforma de los procesos de revisión ética en áreas como ciencias de la vida, medicina o inteligencia artificial. .

La patilla

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