Al momento de escoger los alimentos que formarán parte de la dieta no solo debe tener presente que sean ricos y del agrado de la persona, sino que también merece la pena echarle una mirada a su composición nutricional, pues finalmente es la alimentación la forma natural de obtener compuestos esenciales para el cuerpo.

Y cuando se habla de cuerpo es en todo sentido, puesto que los nutrientes que se consiguen en las comidas son vitales para la formación de los huesos, la digestión, el cuidado del sistema inmunológico y, por supuesto, de la apariencia del cabello.

Una mala alimentación se verá reflejada en la salud capilar, ya que el pelo puede perder su brillo, volverse quebradizo y difícil de manejar. De acuerdo con la explicación del portal Cuídate Plus, junto al desequilibrio hormonal y los procesos a los que se somete al cabello, este factor también puede determinar la fortaleza del cabello.

e este modo, las vitaminas juegan un rol esencial en el crecimiento del cabello. Por esta razón, el portal web Panorama da a conocer tres vitaminas que ayudan a detener la caída del cabello y aumentar su crecimiento en una semana:

Vitamina B7

La biotina es una vitamina B esencial, la vitamina B7, también conocida como vitamina H. De esta vitamina depende que funcionen las enzimas que son responsables de la salud del cabello, la piel y las uñas, ya que estimula la síntesis de queratina. Cuando hay una deficiencia de biotina, es probable que se provoque adelgazamiento y debilitamiento, lo cual puede causar alopecia.

Varios estudios científicos han demostrado que la administración de suplementos de biotina pueden ayudar a estimular el crecimiento del cabello en personas que tengan una deficiencia clínica de biotina o que sufran alopecia.

Vitamina D

Normalmente, la vitamina D se produce cuando el cuerpo está expuesto a la luz solar y por ello, tan solo de 10 a 20 minutos diarios al sol son suficientes para aumentar los niveles de vitamina D que beneficia el crecimiento del cabello. Asimismo, este nutriente se puede encuentran en distintos alimentos como el aceite de hígado de bacalao, en el pescado azul, la casquería, los huevos y los productos lácteos.

Con información de Semana

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