Una bella estudiante, de 24 años de edad, fue violada y asesinada este martes 17 de abril en el barrio Mandubí, perteneciente a la ciudad de Rivera, al norte de Uruguay. Se llamaba Bárbara Cecilia Prieto y asistía a clases en el Instituto de Formación Docente (IFD).

Según informara el medio uruguayo Hora Uno, la muchacha desapareció en la mañana del martes cuando caminaba desde su domicilio hasta la referida institución.

La familia hizo la denuncia de inmediato, ya que la joven no faltaba a clases ni tampoco se ausentaba de manera repentina. Su hermano tenía activado el servicio de localización de su celular y halló el aparato en el barrio Mandubí, cerca de un reconocido centro de compras.

Se hizo entonces una revisión de las imágenes de las cámaras de vigilancia y se siguió así el paradero de la joven hasta un punto en el que ya no se la veía.

Bárbara Cecilia Prieto tenía 24 años. Estaba por graduarse de maestra y pertenecía a la religión cristiana evangélica.
Eso permitió mejor la búsqueda y ya entrada la noche, localizaron el cuerpo de la joven en un baldío en la calle Don Martín Padern Martínez, no lejos del punto donde se localizara su teléfono. El cadáver presentaba evidentes signos de violencia.

De inmediato se detuvo a un hombre como presunto implicado en el hecho. Se trataría de un sujeto en situación de calle y consumidor de drogas, de acuerdo con la información preliminar.

La Justicia lo imputó por homicidio muy especialmente agravado y femicidio. Deberá estar 180 días de prisión preventiva mientras avanza la investigación.

Conmoción
El caso generó una fuerte conmoción en Rivera y en Uruguay. A la salida del juzgado, el joven fue fuertemente repudiado por un grupo de personas que observaba detrás de una valla. El resto de los presos del centro penitenciario de Rivera también lo insultaron cuando llegó al lugar de reclusión.

Bárbara Prieto estaba a dos materias de recibirse de maestra. La directora del instituto en el que estudiaba, Julia Brasil, la recordó como una “chica maravillosa”, “muy responsable” y “alegre”. “Era una chiquilina que realmente se veía que tenía vocación para el magisterio, que sentía placer en el trabajo con los niños”, declaró al noticiero Telemundo de Canal 12.

Bárbara era cristiana y formaba parte de una comunidad evangélica. El pastor Nélson Da Rosa repudió la “crueldad” con la que asesinaron a la joven. “Estamos consternados, muy tristes, también indignados. De verdad a uno le duele mucho porque es como una hija”, comentó

NAD

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